
Una excelente manera de meditar consiste en observar tu mente en silencio, sin juicios ni explicaciones. Si simplemente le permites tomas consciencia de su propia lucha y confusión, comprobarás que la mente llega a un estado en el que esa lucha se transforma en una hermosa atención, en una atención extraordinariamente plácida. Y lo que resulta todavía más extraordinario: el ego-buscador no tiene absolutamente nada que ver con ello.
Ramesh Blasekar
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