
Si nos encontramos en un tren parado, y llega otro y se detiene en la vía de al lado, ambos permanecen estáticos durante un momento. Y si uno de los trenes arranca, entonces, durante unos segundos no sabremos cuál de ellos se ha puesto en marcha. Podemos creer que es nuestro tren el que se mueve y que es el otro el que está parado, pero también podría suceder al contrario. De igual manera, pensamos que estamos parados y que el futuro viene hacia nosotros, se convierte en el presente, y luego se hace el pasado. ¿No podría ser que lo que en realidad sucede es que la existencia completa está inmóvil, estática, y que somos nosotros, los ilusorios y evanescentes “yos”, los que nos movemos a su alrededor?
Ramesh Balsekar